La Diabetes
La Diabetes
Generalidades:
La Diabetes Mellitus es una afección muy frecuente en el mundo entero. Ocasionalmente produce síntomas desde su inicio y otras veces no presenta ninguno y pasa totalmente inadvertida. El diagnóstico precoz de la diabetes, permite establecer el tratamiento adecuado y evitar posibles complicaciones.
En Argentina existen aproximadamente 2.000.000 de diabéticos, de los cuales alrededor de 800.000 no lo saben. Muchos de ellos recién se enteran de su condición diabética al aparecer alguna complicación como, por ejemplo, un infarto de miocardio.
Definición:
La diabetes es una enfermedad que impide el correcto aprovechamiento de los alimentos que se ingieren, especialmente de los azúcares, debido a una carencia total o parcial de una hormona llamada insulina.
Una persona normal ingiere en su alimentación azúcares, proteínas y grasas. El alimento es digerido en el estómago y absorbido en el intestino delgado. Luego llega al hígado, donde una parte se transforma en glucosa, que entra en el torrente sanguíneo y hace que el páncreas produzca insulina. La insulina permite que la glucosa entre en las células y produzca calor y energía. En cierto modo, la insulina abre la puerta de la célula para que la glucosa pueda entrar. Cuando una persona diabética se alimenta, el páncreas no produce la insulina necesaria para que esta glucosa entre a las células, produciéndose una acumulación o aumento de azúcar en la sangre (glucemia elevada). Entonces el organismo consume grasas y proteínas para obtener energía.
Clasificación:
Existen dos tipos de diabetes, a saber: a) Diabetes Tipo 1 (Insulinodependiente)
Se denomina Tipo 1 o "Insulinodependiente" a la diabetes que requiere para su adecuado control la administración diaria de insulina.
En Argentina existen aproximadamente 2.000.000 de diabéticos, de los cuales alrededor de 800.000 no lo saben.
Esta forma clínica de diabetes se presenta con mayor frecuencia en niños y adultos jóvenes. Esta diabetes se produce porque las células del páncreas (células insulino-productoras), que normalmente fabrican insulina, detienen su trabajo o producen cantidades insuficientes de la hormona.
En personas con predisposición previa a presentar este tipo de diabetes, infecciones virales o el propio sistema inmune del organismo (sistema de defensa contra la infección) pueden atacar a la célula insulino-productora del páncreas y alterar la secreción de insulina.
Habitualmente, los síntomas aparecen en forma brusca; los más comunes son. Cansancio o debilidad, apetito exagerado (polifagia), sed intensa (polidipsia), micción frecuente (poliuria), visión borrosa o cambios de la visión; todos secundarios al aumento de glucosa en la sangre (hiperglucemia). La pérdida de peso súbita, refleja que hay bajos niveles de insulina y su presencia junto a los otros síntomas deben alertar sobre la necesidad de iniciar el tratamiento. El mismo consiste en la asociación de un plan de alimentación adecuado, ejercicio físico y aplicación de insulina, cuya dosis y frecuencia de inyecciones decidirá el médico en cada caso particular.
b) Diabetes Tipo 2 (no insulinodependiente)
La diabetes Tipo 2 o "No Insulinodependiente", afecta habitualmente a adultos mayores de 40 años con sobrepeso. Esta es la forma clínica más común (90% del total de diabéticos). En el tipo 2, las células insulino-productoras del páncreas producen insulina, pero el organismo no puede utilizarla adecuadamente. Hay insulina, pero las células parecen no reconocerla, y la glucosa no puede entrar en los tejidos. A esta incapacidad de usar eficazmente la hormona, se llama "insulinorresistencia". En estos casos, el páncreas se ve obligado a fabricar cada vez más insulina, sin alcanzar el efecto normal, por lo que aumenta el azúcar en la sangre (hiperglucemia). La diabetes no insulinodependiente es una enfermedad hereditaria. Se hereda la predisposición a presentarla y distintos factores la desencadenan:
infecciones
intervenciones quirúrgicas
embarazo
menopausia
emociones Debe destacarse como un factor que precipita la diabetes a la obesidad, por producir insulinorresistencia. Por lo tanto, una persona que tiene familiares diabéticos, es decir, predisposición, debe evitar ser obesa.
El comienzo de la enfermedad es lento, presenta los mismos síntomas que la diabetes tipo 1, pero generalmente más leves. Esto explica que, tanto para el paciente como para el médico, sea más dificultoso su diagnóstico.
La mayoría de los diabéticos no insulinodependientes puede alcanzar un buen control metabólico con el plan de alimentación (alcanzando el peso ideal) y ejercicios físicos. En algunos casos es necesario agregar al tratamiento medicación oral (hipoglucemiantes orales). La aplicación de insulina se reserva para situaciones especiales como adelgazamiento, embarazo, intervenciones quirúrgicas, infecciones u otras enfermedades que puedan interferir con el control de la glucemia.
Diabetes gestacional:
Es la diabetes que se desarrolla durante el embarazo y desaparece con el parto. Su diagnóstico y tratamiento son importantes para lograr un embarazo normal.
Debe tenerse en cuenta que el 50% de las mujeres que presentan diabetes gestacional tendrán diabetes con el tiempo.
Las complicaciones crónicas de la Diabetes Mellitus no son exclusivas de ningún tipo en especial. La afección de órganos como los ojos, riñones, pies, etc., depende del control habitual de la glucemia y no del tipo de diabetes.
El objetivo del tratamiento es alcanzar un buen control metabólico, es decir, la utilización adecuada de la glucosa; de esta forma se evitan en gran medida complicaciones que a largo plazo pueden alterar la calidad de vida, tanto del diabético insulinodependiente como del no insulinodependiente.
